MISIÓN

La lógica delegativa para la adopción de decisiones públicas atenta seriamente contra la calidad de nuestra democracia, y sus aspiraciones de constituirse en una democracia participativa y deliberativa. Esto se explica principalmente, por un lado, por el diseño e implementación deficiente de los escasos mecanismos de participación previstos constitucional y legalmente -falta de cumplimiento, requisitos de difícil satisfacción, eficacia atenuada del mecanismo, etc.- que en la mayoría de los casos los han dejado en desuso; y, por el otro, por la falta de estímulo a la demanda social de espacios de participación democrática adecuados.

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